Salud y Policía, juntos en la prevención: La Rioja da un paso concreto en materia de derechos y cuidados

El Ministerio de Salud de La Rioja desarrolló una capacitación dirigida a efectivos de la Policía Provincial sobre prevención de infecciones de transmisión sexual, exposición a riesgos durante procedimientos y respeto de los derechos sexuales y reproductivos. La iniciativa marca una articulación institucional que pocas provincias concretan en la práctica.

Una jornada con peso político y sanitario

La actividad, denominada “Intervenir, proteger y respetar: derechos sexuales, ITS y cuidados de salud en la práctica policial”, convocó a agentes de las nueve comisarías de la provincia y a representantes de cuerpos especiales como Canes, Asuntos Juveniles, Caballería, Montada y Tránsito. Participó también el comisario inspector Germán Fabián Arias.

La capacitación no fue un mero trámite burocrático. Abordó contenidos concretos y sensibles: cómo actuar ante la exposición a fluidos corporales en el marco de detenciones o emergencias, cómo prevenir el contagio de ITS y, fundamentalmente, cómo evitar situaciones de estigmatización y discriminación hacia personas que transitan estas infecciones.

El equipo técnico que condujo la jornada estuvo integrado por el director de Enfermedades Transmisibles, Eduardo Rombolá; la directora de Salud Sexual, Género y Diversidad, Marta Llanos; la coordinadora de Adolescencias, Viviana Stirneman; y la responsable de Prevención de Enfermedades Transmisibles, Sibila Cerezo.

Rombolá subrayó que la prevención sigue siendo la herramienta más eficaz para reducir los riesgos vinculados a las ITS y recordó que la mayoría de estas infecciones tienen diagnóstico, tratamiento y seguimiento disponibles en el sistema público de salud.

Por qué esta articulación importa

La Policía es uno de los actores del Estado que mayor contacto directo tiene con situaciones de vulnerabilidad social y sanitaria. Que el Ministerio de Salud forme a sus agentes no es un gesto simbólico: es una decisión de gestión que apunta a reducir riesgos reales, tanto para quienes portan el uniforme como para los ciudadanos que atraviesan una situación de conflicto o emergencia.

Desde la cartera sanitaria provincial subrayaron que el objetivo es que los conocimientos adquiridos se repliquen en cada comisaría y en cada intervención cotidiana. La confidencialidad, el acceso a la atención y el trato digno fueron los ejes transversales de la propuesta.

En un contexto donde la intersección entre salud pública y fuerzas de seguridad suele quedar en el terreno de los discursos, La Rioja avanza con acciones concretas que integran prevención, derechos y formación profesional.