Manejar con alcohol en La Rioja puede salir más caro que nunca: la multa máxima ya supera $1,7 millones

Desde el 1 de septiembre rigen los nuevos valores de las infracciones de tránsito en la provincia. El esquema de actualización mensual, atado al precio del combustible, elevó las sanciones a cifras que buscan disuadir conductas de riesgo. La alcoholemia positiva encabeza la tabla: la sanción más grave llega a $1.712.800.

Los números ya no admiten excusas

El subdirector de Tránsito y Seguridad Vial de la Policía de La Rioja, comisario Mario Reyes, confirmó en declaraciones radiales los montos vigentes para este mes. La escala de multas por conducir bajo los efectos del alcohol quedó establecida en tres niveles según el grado de infracción detectado:

Alcoholemia mínima: $428.200.
Alcoholemia media: $856.400.
Alcoholemia máxima: $1.712.800.

Cada valor corresponde a unidades fijas: 200 unidades para la sanción menor, 400 para la intermedia y 800 para la máxima. El mecanismo de cálculo toma como referencia el precio del litro de nafta súper y se actualiza el primer día de cada mes, lo que significa que los montos pueden volver a subir en octubre.

Casco obligatorio: tampoco es gratis ignorarlo

La actualización no se limitó a la alcoholemia. La multa por circular en motocicleta sin casco, o con el casco mal colocado, asciende a $160.575, tanto para quien conduce como para el acompañante. Una cifra que ya duplica lo que muchos imaginaban y que refleja el endurecimiento progresivo del esquema sancionatorio provincial.

Controles activos en toda la provincia

La Dirección de Seguridad Vial mantiene operativos de control de alcoholemia y documentación en distintos puntos de La Rioja, con mayor presencia durante los fines de semana y en zonas con concentración de eventos. La advertencia es clara: los valores son altos, los controles son reales y la tolerancia cero al alcohol al volante no es una figura retórica.

La actualización de las multas forma parte de un esquema que la provincia sostiene con regularidad. La señal que manda el Estado riojano es inequívoca: conducir fuera de la ley tiene un costo cada vez más difícil de ignorar.