Alarma sanitaria: más de 110.000 chicos sin vacunas y una cobertura que cayó al piso
La caída en los índices de vacunación en Argentina encendió las alarmas entre especialistas en salud pública. El médico epidemiólogo Hugo Pizzi fue uno de los primeros en levantar la voz: advirtió que el país pasó de una cobertura cercana al 90% a oscilar apenas entre el 60 y el 65%, una diferencia que, según él mismo remarcó, pone en riesgo la salud de miles de niños y adolescentes.
Una brecha que preocupa
Antes de la pandemia, Argentina se acercaba a los estándares internacionales de protección comunitaria. El umbral ideal para garantizar inmunidad de rebaño es del 95%, y si bien el país nunca lo alcanzó, el 90% que sostenía hasta 2020 era considerado por los expertos como un nivel “estupendo”.
Hoy, ese porcentaje se derrumbó. “Estamos oscilando entre un 60 y un 65%, o un poquito más arriba. Es muy bajo”, señaló Pizzi con contundencia.
El dato más alarmante: miles de chicos sin ninguna vacuna
Más allá del promedio general, lo que mayor preocupación genera es la cantidad de menores que nunca recibieron ninguna dosis del calendario oficial de vacunación. Se trata de un dato que va más allá de esquemas incompletos: son chicos que nunca fueron vacunados.
“Hay chicos que no tienen una vacuna. Ninguna vacuna. Evidentemente es delicado porque estamos más o menos alrededor de 110.000 chicos”, afirmó Pizzi. El especialista aclaró que las cifras más recientes actualizaron ese número: una estimación anterior hablaba de 101.000 casos, pero los datos más precisos ya marcan los 110.000.
“Eso nos hace percibir que el riesgo está presente y, lógicamente, el peligro es inminente”, subrayó.
El llamado a la acción
Ante este panorama, Pizzi hizo un llamado directo a las familias: revisar los carnés de vacunación de niños y adolescentes y completar los esquemas pendientes. La advertencia no es menor, ya que la baja cobertura abre la puerta al resurgimiento de enfermedades que, hasta hace pocos años, estaban controladas o prácticamente erradicadas en el país.
La situación pone sobre la mesa una pregunta que las autoridades sanitarias deberán responder con urgencia: qué factores explican este retroceso y qué políticas concretas se implementarán para revertirlo antes de que el riesgo se convierta en una crisis de salud pública de mayor escala.
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