La imagen de Milei cae más de 5 puntos: la economía cotidiana golpea al gobierno en las encuestas
La gestión de Javier Milei registró en julio uno de sus peores momentos en términos de respaldo popular. Un conjunto de relevamientos de opinión pública difundidos durante el mes confirmaron una caída sostenida en la imagen del presidente, con retrocesos que superan los 5 puntos porcentuales en apenas cuatro semanas.
El deterioro no responde a un solo indicador, sino a una tendencia que se repite en distintas mediciones. Y el diagnóstico de los especialistas apunta en una misma dirección: la economía del día a día está pasando factura.
La confianza en el gobierno, en caída libre
El Índice de Confianza del Gobierno (ICG) que elabora la Universidad Torcuato Di Tella (UTDT) marcó en julio una baja del 6,5% respecto a junio. En términos acumulados, el indicador cayó 21 puntos porcentuales desde enero, ubicándose en mínimos históricos del mandato de La Libertad Avanza.
Lo que más preocupa en el análisis político es que el retroceso no se limita a los sectores históricamente críticos del gobierno. Segmentos como el de hombres jóvenes, que habían sido parte del núcleo duro del apoyo a Milei, también muestran señales de enfriamiento.
La consultora Poliarquía reforzó ese diagnóstico: su Índice de Optimismo Ciudadano (IOC) cayó un 9% en el mismo período y se ubica en lo que la firma define como “pesimismo fuerte”, alcanzando los niveles más bajos desde febrero de 2024.
Otras mediciones apuntan en el mismo sentido. Opina Argentina ubicó la aprobación de la gestión en el 31%, con una baja de 5 puntos, mientras que Trespuntozero la situó en el 35,2%, tras una caída del 5,4%.
El bolsillo, el termómetro político más sensible
“El factor decisivo fue, es y será la economía del metro cuadrado. Tras algunos rebotes coyunturales, la imagen vuelve a ceder porque allí se explican de manera directa las subas y las bajas”, sintetizó Mora Jozami, directora de la consultora Casa Tres.
La economía real parece darle la razón. Pese a los avances en la desaceleración inflacionaria, los indicadores de actividad económica muestran un panorama frágil. Las ventas minoristas y en supermercados se mantienen en niveles débiles, mientras que sectores como la construcción y la industria no logran consolidar una recuperación consistente.
La caída del poder adquisitivo y el consumo estancado se traducen directamente en menor optimismo sobre el futuro personal de los encuestados. Eso impacta en las encuestas y, en el mediano plazo, en las urnas.
El gobierno apuesta al largo plazo, pero 2027 ya presiona
Desde el Ejecutivo nacional, la respuesta oficial no tardó en llegar. El vocero presidencial Adrián Ravier optó por la mesura y llamó a mirar el proceso completo antes de sacar conclusiones de las variaciones mensuales.
“El Presidente conserva una imagen considerablemente elevada para un gobierno que lleva dos años y medio de gestión. El plan está a mitad de camino y estamos convencidos de que, a medida que los resultados de la gestión se consoliden, la sociedad volverá a elegir este rumbo”, afirmó Ravier, ratificando el objetivo de competir por la reelección presidencial en 2027.
Sin embargo, el escenario electoral ya empieza a mostrar tensiones. Un relevamiento de la Universidad de San Andrés refleja un cuadro de alta polarización: el peronismo lidera la intención de voto con el 25%, seguido de cerca por La Libertad Avanza con el 24%. Un dato clave es que el 22% de los encuestados aún no sabe por quién votará, lo que convierte a la evolución de la economía en el factor determinante de cara a los próximos comicios.
Con ese escenario sobre la mesa, la pregunta que recorre los pasillos políticos es si el gobierno tendrá tiempo suficiente para revertir la tendencia antes de que el calendario electoral empiece a condicionar cada decisión de gestión.
