Uno de cada tres jóvenes se endeuda con prestamistas informales para llegar a fin de mes
El endeudamiento informal entre los menores de 40 años ya no es una excepción: es una tendencia que crece y preocupa. Un informe privado revela que el 35,8% de los jóvenes de entre 18 y 39 años recurrió a prestamistas o financieras fuera del sistema regulado para afrontar sus gastos. La cifra contrasta con el 7% registrado entre mayores de 60 años y expone una brecha generacional crítica en el acceso al crédito.
Un sistema que expulsa a los que más necesitan
Según la encuesta de la consultora Zentrix, el 77% de los jóvenes de entre 18 y 39 años se endeudó en el último período, frente al 53,7% de los adultos mayores. Del total de ese segmento, el 51,1% lo hizo a través de canales formales como bancos, tarjetas o billeteras digitales. Pero el 35,8% restante eligió —o se vio obligado a elegir— el circuito informal.
La razón de fondo es estructural. Los menores de 35 años presentan tasas de mora que superan el 25% y, en algunos casos, según el Centro de Estudios de la Ciudad con el apoyo de la Fundación Friedrich Ebert, esas tasas llegan al 50%. Con ese historial crediticio, el acceso al sistema formal se cierra. Y cuando se cierra esa puerta, aparece el prestamista informal, con tasas más altas, sin regulación y, en muchos casos, con prácticas de cobranza que pueden volverse abusivas.
Sin dinero antes del día 20
El problema no empieza en la deuda: empieza en el ingreso. El 85,5% de los jóvenes de entre 18 y 39 años agota su dinero antes del día 20 del mes. Entre quienes tienen entre 40 y 59 años, esa proporción cae al 60,6%. La juventud, como sintetizó Zentrix, “no solo gana menos: se queda sin colchón mucho más temprano en el mes”.
Este escenario empuja a muchos a tomar deuda no para comprar algo, sino simplemente para subsistir. El 53,7% de quienes se endeudaron en los últimos seis meses lo hizo porque sus ingresos no alcanzaron para cubrir necesidades básicas. En segundo lugar aparecen las subas de tarifas y servicios (23,1%), mientras que la compra de bienes durables explica apenas el 11,5% de los casos.
La deuda como herramienta de supervivencia
Los datos marcan un cambio de paradigma. El crédito dejó de ser una herramienta para proyectar el futuro y se convirtió en un mecanismo para sostener el presente. En términos generales, el 66% de la población argentina agota sus ingresos antes del día 20 del mes. Solo el 9,3% llega a fin de mes con capacidad de ahorro.
Santiago Poy, doctor en Ciencias Sociales y vicerrector de Investigación del CIAS, aportó datos aún más contundentes desde un estudio focalizado en barrios populares: el 75% de los jóvenes afirma que la economía empeoró en el último año, el 60% ajustó el consumo familiar en alimentación y artículos básicos, y el 57% indicó que en su hogar se tomó deuda para afrontar gastos corrientes.
Un diagnóstico que ya no se lee como transitorio
La evaluación negativa de la economía personal alcanza el 42,8%, pero la de la economía nacional trepa al 61,8%. Esa diferencia de 19 puntos, según Zentrix, no es casual: “El deterioro percibido excede la experiencia individual y se lee como diagnóstico colectivo, no solo personal”.
El dato es revelador. Los argentinos, y en particular los jóvenes, ya no perciben la situación actual como una tormenta pasajera. La restricción económica se instaló como un modo de vida, y el crédito informal se convirtió en una de las pocas salidas disponibles para quienes el sistema formal ya no contempla.
