Rioja Bus congela el boleto hasta agosto, pero advierte que los costos no paran de subir

La Secretaría de Transporte de La Rioja confirmó que la tarifa del transporte urbano no tendrá modificaciones hasta el 31 de agosto, en línea con la política del gobierno provincial de mantener sin cambios los valores de los servicios públicos. Sin embargo, ya se anticipa una actualización una vez vencido ese plazo, en un contexto de costos operativos crecientes y sin subsidios nacionales desde hace más de un año.

Ocho meses sin ajuste tarifario

La secretaria de Transporte, Alcira Brizuela, confirmó la medida en diálogo con Radio La Red y fue directa sobre la tensión que genera: “Vamos a cumplir ocho meses sin actualización tarifaria y los costos siguen aumentando”. El último incremento en el boleto de Rioja Bus se aplicó el 12 de enero de este año, cuando el precio pasó de $600 a $1.000, un salto del 66,7% que en su momento estuvo muy por encima de la inflación registrada durante 2025.

La decisión de mantener el congelamiento responde a una directiva del gobernador provincial, pero la propia funcionaria reconoció que la situación no es sostenible indefinidamente. Según adelantó, la Secretaría ya trabaja en un análisis de costos para determinar el porcentaje de aumento que podría aplicarse a partir de septiembre.

El impacto de la quita de subsidios nacionales

Uno de los factores más determinantes en la ecuación financiera del servicio es la eliminación de los subsidios nacionales al transporte del interior del país, dispuesta desde enero de 2024 por el gobierno de Javier Milei. Desde entonces, La Rioja sostiene el sistema de forma exclusiva con fondos provinciales.

El gobierno destina actualmente 1.200 millones de pesos mensuales para financiar Rioja Bus, un monto que cubre salarios de los 280 trabajadores del sistema —choferes, administrativos, mecánicos, inspectores, electricistas y personal de mantenimiento— y los subsidios al boleto. A eso se suma el encarecimiento constante de insumos como cubiertas, aceites, filtros y repuestos.

El AMBA, en tanto, continúa recibiendo los subsidios que el resto del país perdió, lo que profundiza las desigualdades entre el centro y las provincias en materia de transporte público.

Caída de pasajeros y cambio de hábitos

Otro fenómeno que complica el panorama del sistema es la reducción en la cantidad de usuarios. Brizuela señaló que se trata de una tendencia que se repite en todo el país: más personas optan por caminar o moverse en bicicleta. En La Rioja, esto se refleja también en el mayor uso de las bicicletas públicas gratuitas.

Pese a ello, la funcionaria descartó cualquier recorte en los recorridos o en la frecuencia del servicio. “El transporte es un servicio esencial. No podemos sacar un servicio que permite que miles de personas lleguen a la escuela, al trabajo o a realizar sus actividades diarias. Es tan esencial como la salud, la educación o la seguridad”, afirmó.

Respecto al funcionamiento operativo, Brizuela aseguró que el sistema trabaja con una frecuencia de aproximadamente 15 minutos en horarios pico y de entre 28 y 30 minutos en las franjas de menor demanda, y que la flota disponible alcanza para cubrir la totalidad de la demanda actual.

Solución al problema de las tarjetas

La secretaria también informó que quedó prácticamente resuelto el inconveniente con la entrega de tarjetas para los distintos beneficios del sistema. El problema había surgido por falta de plástico por parte de la empresa concesionaria.

A partir del lunes, los usuarios que ya hayan completado el trámite podrán retirar su tarjeta directamente en la Secretaría de Transporte, donde se imprimirá en el momento en un plazo de entre cinco y diez minutos. Brizuela explicó que el cambio de modalidad también responde a que existían miles de tarjetas confeccionadas desde abril que nunca fueron retiradas.