Lula le mandó un mensaje a Milei sin nombrarlo: la región mira la grieta argentina con el Brasil
El presidente brasileño Luiz Inácio Lula da Silva respondió públicamente el jueves el saludo de Mauricio Macri por su reelección y aprovechó el gesto para deslizar una crítica velada que todos entendieron: el destinatario era Javier Milei.
El mandatario agradeció las palabras del expresidente argentino y señaló que comparte el deseo de una región unida por el desarrollo de sus pueblos. Pero fue más lejos: recordó con nostalgia los tiempos en que las diferencias entre Argentina y Brasil se resolvían de manera civilizada y republicana. La frase no necesitó nombres propios para hacer blanco.
Milei no felicitó a Lula tras su victoria en el balotaje del domingo. Más aún: durante la campaña brasileña había respaldado abiertamente a Flávio Bolsonaro. La distancia diplomática entre ambos mandatarios no es nueva, pero el silencio posterior al triunfo de Lula profundizó una tensión que ya venía escalando entre los dos países más grandes de América del Sur.
En contraste, Macri y el PRO sí saludaron públicamente al presidente reelecto. Ese gesto fue el que habilitó el intercambio y, de paso, dejó en evidencia el aislamiento de Milei en el vínculo con Brasilia.
La historia entre Macri y Lula no es sencilla. Nunca gobernaron en simultáneo: el argentino estuvo en la Casa Rosada entre 2015 y 2019, cuando Brasil atravesaba la era de Dilma Rousseff y luego de Michel Temer. Lula, en cambio, había conducido Brasil entre 2003 y 2010. Desde la oposición, el brasileño cuestionó duramente el préstamo récord que el gobierno de Macri tomó con el FMI en 2018. Y Macri, a partir de 2019, estrechó su vínculo político con Jair Bolsonaro. Las diferencias ideológicas son reales y conocidas.
Sin embargo, en la diplomacia, los gestos pesan. Y el gesto de esta semana habla por sí solo: el principal socio comercial de Argentina tiene presidente reelecto, y Buenos Aires llegó a ese momento sin haber dicho una sola palabra de reconocimiento oficial.
Para La Rioja, que depende de la estabilidad del Mercosur y de las políticas regionales para su producción agrícola y minera, el deterioro del vínculo con Brasil no es un asunto lejano. Es una variable que impacta directamente en el tablero económico nacional del que la provincia forma parte.
La región no espera; avanza. Y Argentina, por ahora, observa desde afuera del diálogo.
