Quintela acusa al RIGI de vaciar las arcas de La Rioja: “Dejamos de recaudar 1.800 millones de dólares anuales”
El gobernador riojano endureció su postura contra el régimen de incentivos impulsado por el Gobierno nacional y advirtió que las provincias pagan el costo fiscal sin ver nuevas inversiones reales.
El gobernador de La Rioja, Ricardo Quintela, volvió a colocarse en las antípodas de la política económica del presidente Javier Milei. Esta vez, su blanco fue el Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI), al que responsabilizó de un fuerte deterioro en los ingresos provinciales sin que se materializaran los proyectos prometidos.
Un golpe fiscal sin contrapartida real
En declaraciones a la radio Futurock, Quintela fue contundente: según su análisis, el RIGI no generó nuevas inversiones productivas, sino que simplemente permitió que empresas ya activas migraran de un esquema impositivo a otro más favorable. El resultado, en sus propias palabras: “Dejamos de recaudar 1.800 millones de dólares anuales”.
Esta cifra, que el mandatario riojano pone sobre la mesa como evidencia del impacto territorial del régimen, alimenta un debate que excede lo económico y se instala en el plano político: quién se beneficia y quién absorbe los costos de un modelo de atracción de inversiones que, según sus críticos, favorece principalmente a grandes grupos empresariales.
El RIGI, impulsado por la administración libertaria como herramienta para atraer capitales externos mediante beneficios fiscales y cambiarios de excepción, fue adoptado por varias provincias con expectativas de crecimiento productivo. Sin embargo, Quintela sostiene que esas expectativas no se cumplieron y que, en cambio, las jurisdicciones quedaron expuestas a una pérdida de recursos estructural.
La Rioja reclama soberanía sobre sus recursos
Más allá del número, el gobernador planteó una discusión de fondo sobre el modelo extractivo que acompaña al RIGI, en particular en lo que respecta a la minería. “Vienen por nuestra riqueza, pero lo que nosotros queremos es que se asocien a la provincia”, afirmó, reclamando que los proyectos de explotación de recursos naturales generen un impacto económico genuino en los territorios donde se desarrollan.
Esta posición no es nueva en Quintela. En una entrevista previa con Radio del Plata, el dirigente peronista había calificado al RIGI como “el saqueo más monumental” de recursos naturales del país, y había señalado que los beneficios otorgados a las empresas equivalen a unos 2.460 millones de dólares que el Estado deja de percibir por el cambio de régimen impositivo.
En esa misma ocasión, advirtió que estas decisiones, con consecuencias que pueden extenderse por años, no reciben la atención mediática ni el debate político que merecen, opacadas por otras controversias de la coyuntura nacional.
Provincias en aprietos mientras Nación promueve incentivos externos
El trasfondo del planteo de Quintela es el de una provincia que, como otras del interior profundo, enfrenta dificultades crecientes para sostener obras, servicios e inversiones. En ese contexto, la pérdida de recaudación que atribuye al RIGI no es solo un dato contable: es, según su visión, una transferencia de riqueza desde los territorios hacia las grandes corporaciones, con el aval del Estado nacional.
El gobernador riojano demandó una revisión profunda del alcance del programa y un rediseño que garantice a las provincias una participación real en los beneficios que generan sus propios recursos.
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