Tres riojanos desaparecidos durante la dictadura fueron identificados: Quintela reafirma el compromiso con la memoria y la justicia

Décadas de silencio e incertidumbre llegaron a su fin para tres familias riojanas. La identificación de los restos de José Luis Goyochea, Nélida Moreno y Adrián Ferreyra, hallados en el ex centro clandestino de detención La Perla, en Córdoba, marcó un momento histórico para La Rioja y para el proceso nacional de reconstrucción de la verdad.

El hallazgo fue posible gracias al trabajo sostenido del Equipo Argentino de Antropología Forense (EAAF), organismo que desde hace décadas trabaja en la identificación de víctimas del terrorismo de Estado. El gobernador Ricardo Quintela valoró públicamente el resultado y lo enmarcó dentro de una política provincial de derechos humanos activa.

Un mensaje político claro

A través de su cuenta de X, Quintela fue contundente: “Durante años hubo silencio, ocultamiento e impunidad. La identificación de los restos de José Luis Goyochea, Nélida Moreno y Adrián Ferreyra significa mucho más que un avance judicial. Significa que familias riojanas que esperaron durante décadas hoy tienen una respuesta, una verdad que les pertenece y que nadie pudo borrar”.

El mandatario también destacó el rol de la Secretaría de Derechos Humanos de la provincia en este proceso y subrayó el compromiso del gobierno riojano con los principios de memoria, verdad y justicia. “Entregamos un reconocimiento a quienes llevan adelante esta enorme tarea, transformando años de incertidumbre en verdad para las familias y para toda la sociedad”, concluyó.

El trabajo forense que hizo posible la identificación

El proceso de identificación tuvo su punto de inflexión en septiembre del año pasado, cuando el EAAF y el Servicio de Antropología Forense de Córdoba retomaron las excavaciones en La Loma del Torito, un predio lindero al ex centro clandestino La Perla. Aunque el organismo ya había explorado el área en 2004 sin resultados concretos, esta vez el panorama cambió gracias al análisis de imágenes satelitales aportado por el geólogo Guillermo Sagripanti, que permitió identificar con mayor precisión las zonas de intervención.

Los trabajos de campo dieron con restos óseos y piezas dentales distribuidos en dos sectores separados por unos 30 metros. La fragmentación de los hallazgos refuerza una hipótesis con respaldo histórico: que los cuerpos fueron removidos mediante maquinaria pesada, una práctica sistemática que la dictadura utilizó para borrar evidencias de sus crímenes y profundizar la desaparición forzada.

Los fragmentos recuperados fueron trasladados a un laboratorio cordobés, donde se cruzan con el banco de datos genéticos de familiares de desaparecidos que administra el EAAF. En marzo pasado, esa metodología ya había permitido confirmar la identidad de doce personas que estuvieron cautivas en La Perla. La identificación de los tres riojanos representa la continuidad de ese proceso.

Un impacto que trasciende lo judicial

Más allá de su dimensión jurídica, el caso tiene un peso simbólico y político innegable. Para las familias de Goyochea, Moreno y Ferreyra, la confirmación de la identidad de sus seres queridos cierra décadas de espera e incertidumbre. Para la provincia de La Rioja, pone en evidencia que el trabajo de memoria no es una cuestión del pasado, sino una política pública vigente que produce resultados concretos.

La postura del gobierno provincial en este contexto es clara: acompañar activamente los procesos de verdad y justicia, y reconocer públicamente el trabajo de quienes hacen posible estas identificaciones.