El obispo riojano le habló al país antes de la llegada del Papa: empleo, justicia social y sectores postergados

A días de que León XIV pise suelo argentino, la voz de la Iglesia en La Rioja puso sobre la mesa lo que muchos prefieren no decir en voz alta.

Monseñor Dante Braida, obispo de La Rioja y presidente de la Comisión Episcopal de Pastoral Social, lanzó un mensaje de peso esta semana: la Argentina que recibirá al Papa el próximo 8 de noviembre es un país con necesidades concretas y con sectores que llevan demasiado tiempo esperando respuestas.

Una lectura que incomoda

“Es una Argentina que padece necesidades y que busca el camino”, afirmó Braida en declaraciones radiales. No fue una frase suelta. El obispo fue más preciso: hay “sectores muy postergados que necesitan una mano más grande”. Y en ese punto ancló su reclamo: más oportunidades de empleo y mayor participación ciudadana como condiciones básicas para hablar de desarrollo real.

La distinción que hizo Braida no es menor. Reconoció el valor de las organizaciones solidarias que sostienen a los más vulnerables, pero advirtió que la asistencia no alcanza si no va acompañada de herramientas que permitan a esas personas integrarse de forma activa a la sociedad. “El desarrollo requiere la promoción humana”, sostuvo.

Democracia participativa y justicia social

El titular de la Pastoral Social fue más allá de la coyuntura inmediata. Planteó la necesidad de construir “una democracia más participativa que involucre a todos” y colocó a la justicia social como una responsabilidad colectiva, no solo del Estado. “La justicia social nos habla de oportunidades para todos y también nos habla de un compromiso de todos”, señaló.

Son palabras que resuenan con fuerza en una provincia como La Rioja, donde la desigualdad estructural y la dependencia del empleo público siguen siendo debates pendientes.

La Rioja se prepara para recibir el mensaje

Sobre la visita papal, Braida fue claro: “El Papa viene para todos los argentinos”, sin distinción de fe ni de ideología política. Desde La Rioja ya se organizan viajes para participar de los actos, y quienes no puedan trasladarse se preparan para seguir las celebraciones en comunidad. “Recibir en comunidad el mensaje también nos ayuda”, cerró el obispo.

La llegada de León XIV el domingo 8 de noviembre no es solo un acontecimiento religioso. Es también una oportunidad para que el país se mire al espejo. El obispo riojano ya dio el primer paso.