Kicillof y Máximo Kirchner se sentaron a hablar: el peronismo bonaerense busca descomprimir antes de un año electoral que se presenta tenso
El peronismo bonaerense intenta recomponer sus vínculos internos. El gobernador Axel Kicillof y Máximo Kirchner protagonizaron un encuentro en La Plata que nadie tenía en la agenda pública, pero que ambos sectores necesitaban. La reunión, previa al consejo del PJ bonaerense, fue calificada como positiva por sus protagonistas y en el cristinismo la leyeron como un primer paso para bajar la temperatura en una interna que lleva meses acumulando tensión.
Del encuentro también participaron la vicegobernadora Verónica Magario, el intendente Mariano Cascallares, Facundo Tignanelli y Federico Otermín. No fue casual la convocatoria: la última vez que Kicillof y Máximo habían hablado directamente fue para coordinar el velorio del Indio Solari. El dato habla por sí solo del nivel de distancia que había entre ambos.
El consejo del PJ, que presidirá Kicillof, tiene por delante una agenda formal pero políticamente cargada: convocar al congreso partidario, que podría realizarse el 14 de noviembre. Ese congreso cerrará una negociación que arrancó a comienzos de año y que tuvo su punto de inflexión en abril, cuando Kicillof asumió la presidencia del PJ bonaerense en reemplazo de Máximo Kirchner. El acuerdo contempla que Kirchner hijo pase a presidir el congreso partidario, mientras Leonardo Nardini continúa al frente de la junta electoral.
Sin embargo, en el entorno del gobernador son claros: el acuerdo político de fondo todavía está lejos. Por ahora, lo que se negocia son las reglas del juego, entre ellas la posibilidad de dirimir candidaturas a través de PASO. El ruido de los últimos días no fue menor: La Cámpora lanzó críticas directas al gobernador, y Cristina Kirchner dejó caer su intención de volver a ser candidata si la Justicia se lo permite.
El escenario que se abre en el peronismo bonaerense importa más allá de la provincia. Lo que pase en ese espacio político tendrá consecuencias directas sobre la estrategia nacional del movimiento, incluido el posicionamiento de los gobernadores peronistas del interior, entre ellos Ricardo Quintela, que sigue de cerca cómo se reordenan las fuerzas en el principal distrito electoral del país.
Por ahora, la foto del reencuentro existe. Lo que todavía falta es saber si detrás hay un proyecto común o solo una tregua táctica de cara a octubre.
