Jalil abraza el RIGI junto a Milei y deja a Quintela solo frente al espejo

Mientras La Rioja acumula causas judiciales y proyectos mineros que apenas están en etapa de prospección, Catamarca inaugura plantas de litio con capacidad para 55.000 toneladas anuales y celebra inversiones por más de 23.000 millones de dólares. La diferencia no es geográfica ni geológica: es política.

El gobernador catamarqueño Raúl Jalil eligió el mismo escenario donde Javier Milei atacó a la administración riojana para respaldar de forma explícita el Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones. Lo hizo sin eufemismos: calificó al RIGI como una “herramienta de federalismo productivo” y subrayó que la adhesión temprana a la Ley Bases le permitió a su provincia captar los desembolsos que hoy se traducen en empleo, proveedores locales e infraestructura en la alta montaña catamarqueña.

La inauguración de las plantas de Rio Tinto en el Salar del Hombre Muerto, con la expansión del proyecto Fénix 1B y la puesta en marcha de Sal de Vida, consolidó a Catamarca como el principal polo minero del norte argentino. Las 55.000 toneladas anuales de carbonato de litio que hoy produce ese distrito apuntan directamente a los mercados de electromovilidad de Europa, Asia y Estados Unidos.

El contraste con La Rioja es brutal y merece ser nombrado.

La Empresa Minera Sociedad del Estado reconoció que los 25 proyectos provinciales aún transitan tareas preliminares, con apenas seis equipos de perforación y sin perspectivas ciertas de radicación de grandes capitales en el corto plazo. Mientras tanto, Ricardo Quintela sostuvo su rechazo al RIGI calificándolo de entrega colonial de los recursos y redobló la apuesta contra la Casa Rosada con su declaración sobre el “aguantadero continental”.

La postura de Jalil no fue un gesto neutro. Llegó en el momento en que Quintela más necesitaba solidaridad dentro del peronismo norteño, y en cambio recibió desde el norte la validación más elocuente de los argumentos presidenciales. En los hechos, el mandatario catamarqueño le dio la razón a Milei sin necesidad de mencionarlo directamente.

El peronismo del Norte Grande ya no habla con una sola voz. Jalil camina junto al poder central, asegura obras privadas para su territorio y exhibe resultados concretos. Quintela sostiene una resistencia ideológica que tiene costos tangibles: demandas millonarias en la Corte Suprema por EDELAR, el transporte y la curtiembre de Nonogasta, y una provincia que observa desde afuera cómo sus vecinos avanzan.

La pregunta que La Rioja tiene derecho a hacerse es cuánto tiempo más puede sostener ese aislamiento sin que el precio lo paguen los riojanos de a pie.