Menem defendió el empleo informal y dejó expuesta la fragilidad del discurso oficialista
El presidente de la Cámara de Diputados, Martín Menem, intentó justificar el cierre de más de 32.000 empresas desde que asumió Javier Milei con un argumento que sorprendió incluso al conductor oficialista Luis Majul: el crecimiento del empleo informal.
La escena ocurrió en el programa que Majul conduce por LN+, canal que no suele ser territorio hostil para el gobierno. Sin embargo, la respuesta de Menem generó un silencio incómodo que habló por sí solo.
El empleo informal como “logro”
Cuando Majul puso sobre la mesa el dato del cierre masivo de empresas, Menem no negó la cifra. Optó por otro camino: “Los empleos informales crecieron en más de 510 mil empleos”. Y fue más lejos aún: “¿Y los empleos informales que son los que más le han ganado a la inflación? Los que evitan el sistema, digo”.
La afirmación es, cuanto menos, llamativa. Presentar el crecimiento de la informalidad laboral como un indicador positivo de gestión implica reconocer, de manera implícita, que el empleo registrado y las empresas formales están en retroceso.
Los números que el oficialismo prefiere no mostrar
La producción del programa proyectó en pantalla los datos concretos: más de 32.000 empresas cerradas desde el inicio de la gestión Milei. Menem no cuestionó ese número. En cambio, apeló a los cambios en los hábitos de consumo y la digitalización para explicar el fenómeno, relativizando el impacto real sobre los trabajadores y las familias.
Fue el CEO de Café Martínez, Leandro Canabe, quien puso los pies sobre la tierra: “El crecimiento en internet tiene porcentajes interesantes, pero no terminan de compensar la caída en la venta del día a día. Tiene que ver con el dinero disponible que hoy tienen los consumidores”.
Una señal para La Rioja
El debate no es menor para una provincia como La Rioja, donde el empleo privado formal siempre fue escaso y el Estado provincial cumplió históricamente un rol central como empleador. En ese contexto, la destrucción de empresas a nivel nacional y el avance de la informalidad golpean de manera directa a las economías regionales, que dependen del consumo interno y de la actividad comercial local.
Que un funcionario de la talla de Menem salga a reivindicar el empleo informal como variable de éxito no es un detalle menor: es una definición política que merece ser leída con atención.
