El Gobierno nacional ofreció un 3% y las universidades respondieron con paro: la pulseada que también afecta a La Rioja

Docentes y no docentes universitarios de todo el país pararon durante 24 horas en rechazo a una propuesta salarial que calificaron de insuficiente. La crisis en el sistema universitario nacional tiene nombre y consecuencias concretas para los riojanos.

La medida de fuerza fue contundente. Este miércoles, el personal docente y no docente de las universidades nacionales abandonó los claustros en una huelga de alcance federal. El detonante inmediato fue la oferta del subsecretario de Políticas Universitarias, Alejandro Álvarez, de un aumento del 3% para el mes de septiembre, en una reunión paritaria que los propios sindicatos describieron como una negociación sin sustancia real.

Un 3% cuando la inflación acumulada supera cualquier proyección razonable. Esa es la brecha que explica el conflicto.

La secretaria de DUBA, Betsabé Oliver, fue directa: la recomposición necesaria no es del 3% sino de al menos el 30%. El secretario general de FEDUBA, Pablo Perazzi, fue más lejos aún y sostuvo que confiar en la paritaria y en la Justicia es perder el tiempo, y que el camino son medidas de fuerza más contundentes y coordinadas.

Detrás del reclamo salarial hay una disputa de fondo: el incumplimiento de la Ley de Financiamiento Universitario, aprobada por el Congreso y resistida en su aplicación efectiva por el Ejecutivo nacional. Una cautelar judicial había ordenado recomponer los haberes y las becas estudiantiles, pero el Gobierno no avanzó en ese sentido.

La Federación Argentina del Trabajador de las Universidades Nacionales (FATUN) tildó el ofrecimiento de inaceptable y convocó a una nueva ronda negociadora para el 17 de septiembre. Mientras tanto, el Frente Sindical Universitario Nacional, el Consejo Interuniversitario Nacional y la Federación Universitaria Argentina se reunirán los días 3 y 4 de septiembre en el marco del 96° Plenario de Rectoras y Rectores para definir los próximos pasos.

El mensaje de los trabajadores universitarios fue claro y sin matices: sin salarios dignos no hay universidad pública de calidad.

Para La Rioja, este conflicto no es una noticia lejana. La Universidad Nacional de La Rioja (UNLaR) forma parte del sistema universitario nacional y sus docentes y no docentes integran los mismos gremios que traccionaron el paro. Cada vez que el Gobierno nacional posterga el financiamiento universitario, la provincia lo siente en sus propias aulas.

El conflicto está abierto, la negociación fracasó en su primera instancia y las próximas semanas definirán si el Ejecutivo nacional da señales concretas o profundiza una crisis que ya tiene consecuencias directas sobre miles de estudiantes riojanos.