Recortes, disoluciones y fuga de talentos: la ciencia argentina en su peor momento histórico

Miles de trabajadores del sistema científico y tecnológico salieron a las calles este 13 de agosto para exigir al Gobierno Nacional que frene el desfinanciamiento del sector. La convocatoria, que tuvo como epicentro el Obelisco porteño, se replicó en varias ciudades del país y reunió a investigadores, becarios, técnicos y docentes universitarios bajo una consigna clara: defender la ciencia argentina.

Un sistema en caída libre

La movilización estuvo impulsada por trabajadores del CONICET, el INTI, el INTA, la CNEA, ARSAT y universidades nacionales, entre otros organismos. La protesta se enmarcó en el mismo espíritu del paro nacional universitario y puso en el centro del debate el impacto concreto de las políticas de ajuste del presidente Javier Milei sobre la investigación y el desarrollo en Argentina.

Los datos que preocupan

Los organizadores presentaron cifras que grafican la magnitud del deterioro. Según indicaron, la inversión en Ciencia y Técnica de la Administración Pública Nacional para 2026 se proyecta en apenas el 0,140% del PBI, el registro más bajo desde que se lleva la serie histórica, iniciada en 1972. A eso se suma que el financiamiento del sector acumula una caída real del 50,8% desde 2023.

En términos de empleo, la situación es igualmente alarmante. Desde el inicio de la gestión de Milei se perdieron miles de puestos de trabajo en el ámbito científico: “Casi ocho empleos por día desde entonces”, afirmaron desde los organismos movilizados.

Instituciones disueltas y debilitadas

Uno de los puntos más críticos del reclamo fue la disolución de organismos clave para la salud pública, la producción agrícola y el desarrollo tecnológico. Entre las instituciones afectadas se mencionaron el Instituto Nacional del Cáncer, el Instituto Nacional de Semillas (INASE), el Instituto Nacional del Agua (INA) y el Instituto Nacional de Medicina Tropical (INMET).

A eso se suma el debilitamiento de la ANMAT y recortes de personal en el INTA, donde además se denunció el remate de tierras públicas. Para los manifestantes, estas medidas no representan simples ajustes presupuestarios, sino un desmantelamiento sistemático del sistema científico que el país tardó décadas en construir.

Movilización federal

La protesta no se limitó a Buenos Aires. En simultáneo, se realizaron concentraciones en la Plaza Tosco de Córdoba, la Casa Histórica de Tucumán, el Centro Cívico de Bariloche y en Salta, lo que evidenció el alcance nacional del malestar en la comunidad científica.

El trasfondo político

La movilización llega en un contexto de creciente tensión entre el Ejecutivo nacional y los sectores vinculados a la educación y la ciencia pública. Para los trabajadores del sector, el ajuste no es neutral: sostienen que las consecuencias de estas políticas se sentirán durante generaciones, tanto en términos de producción de conocimiento como en la capacidad del Estado para responder a demandas sanitarias, alimentarias y tecnológicas de la población.