La Rioja vuelve al radar nuclear: el Presupuesto 2027 pone al uranio riojano en la agenda nacional
El Estado nacional asignó $160 millones para evaluar recursos uraníferos en La Rioja dentro del proyecto de Presupuesto 2027. La medida no anuncia una explotación minera, pero sí coloca a la provincia en el centro de una estrategia energética que el Gobierno nacional está relanzando con fuerza.
La partida, ejecutada a través de la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA), financia tareas de prospección, exploración y análisis geológico en distintas áreas de la provincia. No es una novedad que aparece de la nada: la CNEA lleva años con líneas de trabajo sobre zonas como Lucero, Sierra del Espinal, Toro Negro y la cuenca de Pipanaco-Arauco. Lo que cambia ahora es el contexto político y económico global que rodea esas evaluaciones.
Argentina está intentando volver al mercado del uranio. El país abandonó la producción propia en 1997 y desde entonces importa el concentrado que alimenta su industria nuclear. Hoy, con cerca de 33.650 toneladas de recursos identificados y casi veinte proyectos vinculados al mineral, el Gobierno nacional apunta a recuperar terreno: más exploración, incorporación de capital privado e internacional, y avance en toda la cadena del combustible nuclear.
El por qué del momento no es casual. La demanda eléctrica global está escalando. La expansión de centros de datos, la inteligencia artificial y el crecimiento industrial en distintas regiones del mundo están presionando los sistemas de generación. En ese contexto, la energía nuclear volvió a ser considerada una opción estratégica por numerosos países. Argentina no quiere quedar afuera de ese ciclo.
Para La Rioja, el dato más concreto está en el número: $160 millones del presupuesto nacional asignados específicamente a conocer mejor el subsuelo riojano. El antecedente más tangible de explotación en la provincia es el yacimiento de Los Colorados, que forma parte de esa historia que el país busca retomar.
Todavía no hay mina anunciada ni cronograma de extracción. Lo que sí hay es una señal política clara: La Rioja está dentro del mapa energético que el Estado nacional está redibujando. Y en un momento en que la minería es uno de los ejes de debate más intensos del país, esa inclusión no es un detalle menor.
La pregunta que queda abierta para la provincia es si este primer paso técnico y presupuestario se traduce, en los próximos años, en inversión real, empleo genuino y desarrollo productivo para los riojanos.
