Milei entre cifras inverosímiles y la negación de la realidad económica que viven los argentinos
Tras su participación en la Asamblea General de las Naciones Unidas, el presidente Javier Milei volvió a sentarse frente a las cámaras del periodista Luis Majul para ofrecer un balance de su gestión. El resultado fue una seguidilla de afirmaciones que generaron más preguntas que respuestas, y que el debate político nacional no tardó en tomar como eje central.
Las cifras que nadie puede verificar
El pasaje más llamativo del reportaje fue cuando Milei enumeró lo que describió como obstáculos institucionales enfrentados por su administración. Habló de “40 intentos de proyectos para derrumbar el equilibrio fiscal”, “7 intentos de juicio político que son 7 intentos de golpe de Estado” y, como punto culminante, aseguró haber deportado 10.000 terroristas el año pasado y otros 20.000 durante el presente año, sumando un total de 30.000.
La afirmación cayó sin sustento en ningún registro oficial conocido. No hay antecedente en la historia argentina de operativos migratorios o de seguridad de semejante magnitud, y el propio entrevistador no pudo disimular la sorpresa ante esos números.
La palabra “recesión” que Milei no pronuncia
Consultado sobre la contracción que muestran varios sectores de la economía argentina, el Presidente rechazó de plano hablar de recesión. Prefirió el término “desaceleración del ritmo de expansión” y apeló a una analogía para justificar que haya sectores que sufran: comparó a quienes se quejan con alguien que lamentaría el cierre de una fábrica de televisores en blanco y negro en plena era tecnológica.
“Cuando hay cambios estructurales hay sectores que se expanden y otros que se contraen”, sostuvo, descartando así las señales de alarma que sí leen los riojanos y los argentinos en general al momento de llegar al supermercado, pagar las tarifas o mantener un negocio abierto.
La economía “histórica” según Milei
El mandatario fue más lejos y aseguró que la actividad económica actual cuadruplica o quintuplica el promedio histórico de los últimos cien años en Argentina. Atribuyó cualquier dato negativo al odio que, según él, sus opositores sienten hacia su gobierno, y calificó de “deshonestidad intelectual” a quienes señalan indicadores adversos, argumentando que el mundo entero atraviesa un shock de oferta negativo.
El impacto en La Rioja
Las declaraciones del Presidente no son menores para la provincia. La política económica nacional condiciona directamente los recursos que llegan a La Rioja: coparticipación, financiamiento de obra pública y condiciones para el sector productivo. Cuando el gobierno nacional minimiza señales de contracción económica que son concretas y cotidianas para los riojanos, la distancia entre el relato oficial y la realidad provincial se agranda.
El debate que estas afirmaciones abren no es menor: si la conducción nacional no reconoce los problemas, difícilmente los aborde con políticas que lleguen a las provincias que más los padecen.
