Marcha universitaria: Menem apunta contra la protesta y habla de intento de desestabilización

La quinta edición de la Marcha Federal Universitaria volvió a poner en tensión la relación entre el gobierno nacional y el movimiento universitario. Esta vez, el debate no quedó solo en las calles: el presidente de la Cámara de Diputados, Martín Menem, salió a cuestionar duramente la movilización y a quienes participaron de ella.

En declaraciones al canal A24, Menem afirmó que los manifestantes “sólo querían desestabilizar” al gobierno y “generar caos”. La marcha, que convocó a estudiantes, docentes, personal no docente y autoridades universitarias en los alrededores del Congreso nacional, dejó un saldo de seis detenidos y ocho efectivos policiales heridos tras enfrentamientos que el funcionario calificó de “muy violentos”.

Una lectura política, no educativa

Para Menem, detrás de la protesta no hay una demanda genuina por financiamiento universitario sino una operación política. “Los intereses colectivos que no quieren que la Argentina avance, los más vinculados a la izquierda”, fue su diagnóstico. Una caracterización que, lejos de tender puentes, profundiza la grieta entre el oficialismo y un sector universitario que reclama el cumplimiento de la ley de financiamiento educativo, en plena disputa por el alcance del DNU 70/2023.

El titular de la Cámara Baja también cargó contra la oposición: “Hay una oposición que está agotada y no tiene nada para ofrecer en términos de gobierno. Dejaron un país hecho pedazos. Al no haber propuestas, la única manera de rasguñar votos es tirar piedras”.

Las urnas como único canal válido

Menem fue contundente al señalar cuál considera el único espacio legítimo para la expresión ciudadana: “Cada dos años en la Argentina se vota. Ese es el momento de expresar el acompañamiento o la disconformidad. Esta no es la manera”. También apuntó contra los daños materiales en la vía pública y cuestionó quién se hará cargo de los costos: “Destruyeron la calle. Me parece una barbaridad”.

El cruce entre el oficialismo y el mundo universitario no es nuevo, pero estas declaraciones marcan un endurecimiento en el tono del gobierno frente a una demanda que, en provincias como La Rioja, tiene impacto directo sobre instituciones de educación superior que dependen del financiamiento nacional.