Martín Menem te muestra un mes y te quiere vender un año. Esa es toda la maniobra. Él y La Libertad Avanza agarran un mes, le sacan la foto al número, lo suben a las redes y te dicen: ¿ven que a La Rioja le llega plata? Lo que entró ese mes no es ningún milagro ni ninguna ayuda: es lo que correspondía, lo que llega por ley, ni un peso de más. Pero Menem lo filma como si fuera una hazaña y espera que vos mires la pantalla y no mires la calle.

Porque la calle dice otra cosa. La calle no se filma para el reel. Andá al supermercado y mirá los changos: cada vez más vacíos, cada vez más gente calculando, sacando cosas, dejando el corte de carne para otro día. Mirá las estaciones de servicio, donde ya nadie llena el tanque, donde se carga de a poco, lo justo para llegar. Mirá quién dejó el auto en casa y se subió al colectivo, quién dejó el colectivo y camina. Esa es la economía de verdad, la que se vive, la que no entra en una captura de pantalla.

Y mirá las persianas. Esa es la foto que Menem no sube. Las persianas bajas, los locales que cerraron, el cartel de “se alquila” que no se va más. Un negocio que aguantó años hoy no aguanta, porque los impuestos suben y suben, porque el cliente que entraba ya no entra, porque la plata no alcanza ni para el comerciante ni para el que le compraba. Eso no pasó en un mes. Eso es un año entero de asfixia, de a poco, todos los días.

Ahí está la trampa: la economía no es un mes, nadie vive un mes. Uno vive el año, los meses buenos y los malos, y la cuenta verdadera es la suma. El que elige un mes para contar el año está haciendo trampa, y lo sabe. Menem elige el cuadro que le sirve y esconde la película. Y la película es larga, y es de hambre, y no la proyecta porque no le conviene proyectarla.

Después viene el otro truco, el de cambiarte una cosa por otra mientras te habla. La Libertad Avanza te prometió algo nuevo, algo más, una ayuda especial. Y lo que ahora muestran como gesto es lo de siempre, lo que llega solo, lo que llegaría con cualquier gobierno porque no es favor de nadie. Lo que corresponde no es un regalo. Lo automático no es generosidad. Pero Menem se saca la foto firmando un cheque que ni siquiera es de él, y mientras vos discutís el encuadre, ya ganaron: el debate dejó de ser sobre lo que falta y pasó a ser sobre lo que supuestamente sobra.

Y no sobra nada. Que lo diga el comerciante que bajó la persiana. Que lo diga la familia que mira el chango y devuelve la mitad. Que lo diga el que mira el surtidor y carga lo justo. No sobra: falta. Lo que se sostiene se sostiene a pulmón, con una decisión que no es automática ni llega por ley -la de pagar el sueldo, garantizar el aguinaldo, dar el aumento- porque alguien decidió poner a la gente antes que el ajuste, y eso cuesta, y se hace igual.

Entonces que Menem siga con la foto. Que elija el mes que quiera, el número que mejor le quede para el video. La calle es otra cosa. La calle son las persianas bajas, el chango a medias, el tanque sin llenar. Esa es la película que se vive todos los días, y no la va a subir a ninguna red: es larga, es incómoda, y no tiene final feliz para el que la filmó.

Que se quede con la foto. Nosotros vivimos la calle.