El presidente de la Cámara de Diputados volvió a poner el foco sobre los recursos que ingresan a La Rioja por coparticipación. Sin embargo, detrás de esa discusión persiste una pregunta central: qué pasó con los fondos compensatorios que la provincia dejó de recibir y que durante años formaron parte de los acuerdos financieros con el Estado nacional.

Martín Menem volvió a recurrir a una estrategia conocida en la política: mostrar una parte de la realidad para intentar ocultar el resto.

Esta vez eligió exhibir los recursos que ingresaron a La Rioja durante mayo para sostener que la Provincia recibe más fondos y que, por lo tanto, no tendría motivos para reclamar recursos al Gobierno nacional.

El problema es que la economía no se explica con una fotografía aislada. Tomar un solo mes para analizar la situación financiera de una provincia equivale a leer una sola página de un libro y creer que se conoce toda la historia.

Mayo registró una buena recaudación, es cierto. Pero cuando se observa el período completo, de enero a mayo, y se lo compara con el mismo tramo del año anterior, el panorama cambia.

La inflación absorbió buena parte de esos incrementos nominales y redujo el poder real de los recursos disponibles. En otras palabras, puede ingresar más dinero en términos absolutos, pero ese dinero alcanza para menos, financia menos y permite hacer menos.

La maniobra comunicacional es evidente: seleccionar el dato más conveniente y omitir el contexto.

LA CONTRADICCIÓN DETRÁS DEL DISCURSO LIBERTARIO

Existe además una contradicción difícil de ignorar. Durante meses, referentes de La Libertad Avanza, incluido el propio Martín Menem, sostuvieron que La Rioja se vería beneficiada por una mayor transferencia de recursos nacionales.

Ahora intentan presentar como prueba de esa afirmación a la coparticipación federal. Sin embargo, la coparticipación no es una concesión política, un premio ni una ayuda extraordinaria. Es un mecanismo automático establecido por ley que funciona desde 1988.

Los recursos llegan diariamente a las provincias porque así lo establece el régimen federal argentino. No dependen de la voluntad del Presidente, de un ministro o de un legislador nacional.

Es dinero que le corresponde a La Rioja por derecho. Lo que muestran los números y lo que queda fuera de la discusión

Presentar esos fondos como una demostración de generosidad del Gobierno nacional constituye, como mínimo, una lectura parcial de la realidad.

Sobre todo porque omite deliberadamente cuál es el verdadero conflicto que mantiene la provincia con la Nación. El reclamo riojano nunca estuvo centrado en la coparticipación.

Lo que La Rioja reclama son los fondos compensatorios, también conocidos como fondos extracoparticipables, recursos que históricamente formaron parte de los acuerdos financieros entre la provincia y el Estado nacional y que fueron eliminados por la actual gestión de Javier Milei. Esa es la plata que falta. Esa es la plata que dejó de llegar.

Y esa es la plata que impacta directamente sobre la capacidad de financiar obras públicas, infraestructura, servicios y políticas de desarrollo.

Por eso resulta engañoso mostrar los recursos que continúan llegando por ley mientras se guarda silencio sobre aquellos que efectivamente fueron eliminados.

LO QUE LA PROVINCIA SOSTIENE PESE AL RECORTE

A pesar de ese escenario, la Provincia decidió sostener políticas con impacto directo sobre la vida cotidiana de miles de familias riojanas. El pago del aguinaldo fue garantizado en tiempo y forma.

Los aumentos salariales continuaron siendo una herramienta para intentar recomponer ingresos frente a una inflación que sigue golpeando el bolsillo de los trabajadores. Incluso recientemente se anunció una nueva actualización salarial. Nada de eso ocurrió por una supuesta lluvia de recursos nacionales. Ocurrió pese a la eliminación de los fondos compensatorios. Y ocurrió pese a la paralización de la obra pública impulsada desde la Casa Rosada.

LA PREGUNTA QUE SIGUE SIN RESPUESTA

Por eso la discusión no debería centrarse en cuánto dinero muestra una planilla durante un mes determinado. La verdadera pregunta es otra.

¿Qué habría podido hacer La Rioja con los recursos que históricamente recibió y que hoy la Nación decidió eliminar?

  • Las respuestas aparecen rápidamente.
  • Más obras.
  • Más inversión.
  • Más infraestructura.
  • Más empleo.
  • Más posibilidades de crecimiento para la provincia.

La estrategia discursiva de Martín Menem busca instalar que La Rioja recibe recursos suficientes mientras mantiene sus reclamos. Sin embargo, los números completos cuentan otra historia.

Una historia donde la coparticipación sigue llegando porque es una obligación legal del Estado nacional, mientras los fondos compensatorios desaparecieron por una decisión política del Gobierno de Javier Milei.

Y cuando una verdad necesita contarse mostrando apenas una parte de los datos, probablemente no se trate de una verdad completa. Se trata de una narrativa construida sobre una omisión fundamental.