La Rioja como escenario: el PJ ensaya su primer movimiento hacia la unidad de cara a 2027

La presencia de Máximo Kirchner junto a Ricardo Quintela en suelo riojano disparó una señal política que trasciende el homenaje a monseñor Angelelli. El peronismo comenzó a tantear un camino de reunificación, pero la ausencia de Axel Kicillof dejó en evidencia que las tensiones internas siguen vigentes.

Una foto que vale más que mil palabras

La Rioja fue, por unas horas, el centro de gravedad de la política nacional. Lo que en apariencia fue un acto de homenaje a monseñor Enrique Angelelli se convirtió en el primer ensayo concreto de un peronismo que busca mostrar señales de unidad de cara a las elecciones presidenciales de 2027.

El encuentro entre el gobernador Ricardo Quintela y el diputado nacional Máximo Kirchner fue el gesto político más elocuente del fin de semana. Ambos habían protagonizado tensiones notorias durante el fallido intento del mandatario riojano de disputar la conducción del Partido Justicialista nacional frente a Cristina Fernández de Kirchner. La foto conjunta fue, en ese sentido, un mensaje claro: al menos entre estos dos espacios, la prioridad ahora es la reunificación.

Quintela, al frente de la convocatoria

El gobernador riojano es, desde hace meses, uno de los principales impulsores de este proceso. Quintela viene sosteniendo la necesidad de dejar atrás las diferencias internas que fracturaron al PJ en los últimos años, y el encuentro en La Rioja reforzó su posicionamiento como un dirigente capaz de tender puentes entre los distintos sectores del justicialismo.

La convocatoria, que reunió a un número significativo de legisladores nacionales, consolidó a Quintela como una figura clave en la construcción de lo que el peronismo intenta proyectar como un frente común hacia 2027.

El faltazo de Kicillof: la grieta que persiste

Sin embargo, no todo fue armonía. La ausencia del gobernador bonaerense Axel Kicillof fue el dato que más llamó la atención en los distintos sectores del PJ. Considerado uno de los principales presidenciables del peronismo para 2027, su faltazo fue leído como una señal directa de que las diferencias que mantiene con Máximo Kirchner aún no tienen punto de síntesis.

Mientras Quintela y el referente de La Cámpora compartían escena en La Rioja, el mandatario bonaerense volvía a quedar al margen de una fotografía con fuerte carga política. Una ausencia que, en el universo peronista, nunca es casual.

El dilema Cristina y la disputa por el liderazgo

A este panorama se suma otra discusión que atraviesa al peronismo de manera transversal. Un sector del kirchnerismo sigue empujando la figura de Cristina Fernández de Kirchner como la referencia política central del espacio y reclama que sea candidata, pese a que cumple una condena bajo arresto domiciliario.

Esa postura genera incomodidad en dirigentes cercanos a Kicillof y en otros referentes que consideran urgente una renovación de liderazgos. La tensión entre quienes sostienen a Cristina como la única salida y quienes impulsan un recambio generacional es, quizás, el nudo más difícil de desatar de cara a la próxima contienda presidencial.

El camino empezó, pero el destino es incierto

El encuentro en La Rioja fue, ante todo, un primer movimiento. Un intento de demostrar que el peronismo puede bajar el tono de la interna y volver a discutir un proyecto político colectivo. Pero los interrogantes que deja abiertos son tan importantes como el gesto en sí mismo.

¿Alcanzará la foto entre Quintela y Máximo Kirchner para descomprimir las tensiones? ¿Dará Kicillof señales de acercamiento en los próximos meses? ¿Podrá el PJ compatibilizar el reclamo de los sectores más duros del kirchnerismo con quienes exigen una renovación de liderazgos?

El camino hacia 2027 comenzó a delinearse en suelo riojano. Pero la unidad del peronismo todavía enfrenta desafíos tan complejos como la construcción de un liderazgo que logre contener a todas sus expresiones internas.