Cinco años seguidos a la baja: el Día de la Madre ya no mueve la aguja del comercio

El consumo no repunta ni en las fechas clave. Los datos del Día de la Madre 2026 confirmaron lo que muchos comerciantes ya sabían antes de abrir: las familias llegan al mostrador con el bolsillo ajustado y la decisión tomada de no gastar de más.

Según el relevamiento de la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME), las ventas minoristas pymes durante la celebración cayeron 1,4% interanual en términos reales. Es el quinto retroceso consecutivo desde 2022, una tendencia que no admite lecturas optimistas: el comercio de proximidad lleva media década sin poder aprovechar una de las fechas más importantes del calendario comercial.

El ticket promedio se ubicó en 63.197 pesos. Una cifra que, en el contexto de la economía argentina, dice poco y mucho a la vez: alcanzó para comprar un frasco de perfume, no para renovar un electrodoméstico.

Cuatro de los seis rubros relevados cerraron en rojo. Electrodomésticos fue el que más sufrió, con una baja del 3,6%. Le siguieron cosméticos y perfumería, y tecnología, ambos con caídas del 3,2%. El calzado también retrocedió. Solo librería —con una suba del 3,4%, traccionada por libros de cocina y autoayuda— y una indumentaria que apenas movió el marcador un 0,1% al alza lograron escapar del signo negativo.

El consumidor eligió el regalo barato. Y cuando eligió algo de mayor valor, lo hizo en cuotas, aprovechando descuentos bancarios y planes de financiación que, en muchos casos, le quitaron rentabilidad al comerciante para cerrar la venta.

Nueve de cada diez negocios ofrecieron promociones. Aun así, el 32,5% de los comerciantes vendió menos de lo que esperaba. Solo uno de cada diez consideró que la fecha fue determinante para su facturación mensual.

En tecnología, los consumidores optaron por accesorios de bajo costo —auriculares, fundas, cables— y postergaron la renovación del celular. En electrodomésticos, los artículos pequeños fueron los únicos que tuvieron demanda. El panorama habla de un ajuste del gasto que ya es estructural, no coyuntural.

Para las pymes riojanas que integran esa red de comercio minorista, el mensaje es el mismo que llega desde las grandes ciudades: las fechas comerciales funcionan como alivio momentáneo, no como motor de recuperación. Los límites de las tarjetas, la falta de liquidez y los presupuestos familiares recortados siguen siendo el techo real de cualquier campaña de ventas.

El Día de la Madre 2026 pasó. Y el balance, una vez más, no alcanza para festejar.