El impactante proyecto que podría transformar al Estadio Malvinas Argentinas en un gigante techado

El Estadio Malvinas Argentinas de Mendoza podría dar un salto histórico hacia la modernidad. A partir de una simulación realizada con inteligencia artificial, se conoció cómo luciría el emblemático escenario si contara con un techo integral, una obra que lo convertiría en un recinto de nivel mundial, apto no solo para el fútbol sino también para espectáculos internacionales durante todo el año.

Ubicado en el Parque General San Martín y con capacidad para más de 42 mil espectadores, el estadio mendocino es uno de los más importantes del país. Fue construido para el Mundial de 1978 y, con el paso de los años, atravesó distintas remodelaciones que lo mantuvieron vigente en la escena deportiva nacional e internacional. Sin embargo, este nuevo concepto lo posicionaría en una categoría superior.

La propuesta, generada por la IA Gemini, plantea una intervención de alta complejidad técnica. El principal desafío radica en su particular diseño: el estadio está emplazado en una especie de “olla” natural, lo que obliga a pensar una estructura que respete el entorno y no altere el paisaje.

Entre los puntos clave del proyecto aparece el refuerzo estructural, con nuevas bases y soportes capaces de sostener el peso del techo. Además, se incorporaría un anillo de compresión de acero que rodearía todo el estadio, funcionando como soporte para la cubierta.

El material elegido sería translúcido, como ETFE o policarbonato, similar al utilizado en escenarios de primer nivel en Europa. Esto permitiría el ingreso de luz natural para preservar el césped, al mismo tiempo que protegería al público de las inclemencias climáticas. A su vez, se reemplazarían las tradicionales torres de iluminación por un sistema LED integrado en la estructura superior.

Otro aspecto clave sería el drenaje, con un sistema preparado para manejar grandes volúmenes de agua de lluvia sin afectar ni el campo de juego ni los accesos.

En términos económicos, una obra de este calibre demandaría una inversión estimada de entre 40 y 60 millones de dólares. El plazo de ejecución rondaría entre los 24 y 30 meses, incluyendo etapas de diseño, obra civil y montaje final, con cierres parciales o totales del estadio durante el proceso.

Más allá del costo, el impacto sería significativo. La capacidad se mantendría prácticamente igual, aunque se optimizaría el uso de todas las ubicaciones, evitando sectores vacíos por sol o lluvia. Además, el estadio ganaría un valor estratégico: podría albergar conciertos masivos y eventos internacionales durante todo el año, algo que hoy está limitado por las condiciones climáticas.

En un contexto donde los grandes recintos buscan convertirse en espacios multifuncionales, esta idea posiciona al Malvinas Argentinas como un potencial referente en Sudamérica. Por ahora es solo una proyección, pero deja en claro hacia dónde podría evolucionar la infraestructura deportiva en Argentina.