Escándalo por los precios: Estudiantes de Río Cuarto cobra hasta $350 mil para ver a River

La previa del cruce entre Estudiantes de Río Cuarto y River ya se juega fuera de la cancha y con fuerte polémica. El club cordobés puso a la venta entradas para no socios con valores que van desde los 80 mil hasta los 350 mil pesos, cifras que generaron un fuerte rechazo entre los hinchas y en el ambiente del fútbol argentino.

El partido, que se disputará el domingo a las 17:45 por el Torneo Apertura, representa un evento histórico para la institución del interior. Sin embargo, la decisión de fijar precios elevados para el público general encendió el debate: ¿es una oportunidad económica o un exceso?

Desde la dirigencia de Estudiantes de Río Cuarto salieron a defender la medida. Cristian Testa, gerente del club, explicó que la prioridad es cuidar a los socios y que la venta a precios altos responde a una lógica de mercado. Según detalló, quienes no están asociados deben pagar un valor diferencial, aunque aseguró que hay opciones “para todos los bolsillos”, con una entrada popular fijada en 80 mil pesos.

Además, el dirigente fue más allá y dejó una frase que no pasó desapercibida: planteó que cada club es libre de fijar sus precios e incluso deslizó que podrían vender entradas a cifras aún más altas si así lo decidieran. También reconoció que la visita de River genera una oportunidad económica única para la institución.

En paralelo, el club trabaja contrarreloj para ampliar la capacidad de su estadio. Se instalarán tribunas tubulares y una nueva platea preferencial, lo que permitirá alcanzar cerca de 12 mil espectadores. La expectativa es total y, según informaron, ya se vendió casi la mitad de las localidades disponibles.

El contexto también alimenta la demanda: para muchos fanáticos del interior, esta puede ser la única oportunidad de ver a River en vivo sin viajar a Buenos Aires. Ese factor, sumado a la magnitud del rival, explica en parte la estrategia de precios.

De todos modos, la discusión sigue abierta. Mientras algunos entienden la necesidad económica de un club del ascenso, otros cuestionan que el fútbol se vuelva cada vez más inaccesible. Lo cierto es que, antes de que ruede la pelota, el partido ya se juega en las tribunas… y en el bolsillo de los hinchas.