Banco Rioja baja tasas y más de 12.000 riojanos reorganizan sus deudas
Una medida concreta de alivio financiero
En el marco de la emergencia económica provincial, el Banco Rioja redujo su tasa de financiación del 76% al 56% anual, y la respuesta de la comunidad no tardó en llegar. Más de 12.300 personas se acercaron a la entidad para adecuar sus condiciones crediticias, una cifra que refleja tanto la necesidad real de los hogares como la efectividad de la medida.
El vicepresidente del banco, Marcelo Becerra, confirmó el balance: 12.312 personas aprovecharon la posibilidad de reestructurar sus deudas, ajustando tasas y cuotas a las nuevas condiciones. Entre ellas, 1.475 accedieron por primera vez a una línea de crédito, atraídas por un esquema más accesible. Otros 55 titulares de créditos previos optaron por reordenar su situación financiera, utilizando el instrumento para cancelar obligaciones anteriores.
Un crédito con límite: la capacidad de pago manda
Becerra fue claro respecto de los criterios de otorgamiento: los préstamos se asignan en función de los ingresos de cada solicitante, descartando el endeudamiento irresponsable. La cartera actual no contempla créditos hipotecarios ni prendarios; la oferta se concentra en asistencia al consumo, en línea con los lineamientos del decreto de necesidad y urgencia firmado por el gobernador Ricardo Quintela.
La política no es un gesto simbólico. Bajar veinte puntos la tasa en un contexto de restricción presupuestaria y ajuste nacional implica una decisión deliberada: poner al banco provincial como herramienta activa de contención social. El número de personas que acudieron en pocos días lo confirma.
El contexto que explica la demanda
La Rioja atraviesa una emergencia económica declarada, y los hogares lo sienten. La inflación acumulada, el deterioro del poder adquisitivo y el acceso restringido al crédito privado convirtieron al Banco Rioja en una de las pocas ventanas disponibles para quien necesita reorganizar sus finanzas. Que 1.475 riojanos hayan accedido al crédito por primera vez no es un dato menor: habla de una demanda contenida que la banca privada no estaba absorbiendo.
La medida no resuelve la crisis de fondo, pero otorga un margen real de maniobra a miles de familias que, de otra manera, no tendrían dónde pararse. En ese sentido, el Banco Rioja cumplió en esta etapa el rol que le corresponde a una entidad pública: estar cuando el mercado da la espalda.
