La planificación de la Selección Argentina de cara al Mundial 2026 ha sufrido un inesperado revés político y logístico. A pocos meses del inicio de la cita máxima, se confirmó la cancelación de los partidos amistosos programados contra México y Honduras, una decisión que desarma la estrategia de preparación que el cuerpo técnico de Lionel Scaloni consideraba vital para el rodaje del equipo.

Un giro inesperado en la gestión de Tapia

Lo que en septiembre de 2025 fue anunciado con optimismo por el presidente de la AFA, Claudio “Chiqui” Tapia, hoy se transforma en un foco de incertidumbre. La caída de estos compromisos por “problemas de agenda” no solo contradice las promesas oficiales, sino que expone una falla en la coordinación logística en un momento donde el margen de error es inexistente.

Para la conducción de la AFA, esto representa un desafío político interno: demostrar que tienen la capacidad de reacción necesaria para conseguir rivales de jerarquía en un mercado internacional donde las principales selecciones ya tienen sus cronogramas cerrados.

El calendario contra las cuerdas

El cronograma original estipulaba que la Albiceleste disputaría dos encuentros en los primeros diez días de junio, antes de hacer base en su búnker de Kansas City. Con la baja de México y Honduras, la dirigencia trabaja contrarreloj para evitar que el equipo llegue al debut mundialista contra Argelia sin ritmo de competencia.

Hasta el momento, la hoja de ruta confirmada para este 2026 se reduce a:

  • 27 de marzo: Disputa de la Finalissima ante España en Qatar.
  • 31 de marzo: Amistoso contra la selección de Qatar.
  • Fines de mayo: Entrega de la lista definitiva de 26 convocados.

Las consecuencias de la acefalía de rivales

La falta de certezas genera inquietud en el cuerpo técnico. Scaloni siempre ha priorizado el orden y la previsibilidad, dos factores que hoy brillan por su ausencia. Disputar amistosos en la ventana de junio es clave no solo para probar variantes tácticas, sino para consolidar al grupo tras la entrega de la lista de buena fe.

Si la AFA no logra cerrar nuevos acuerdos en las próximas semanas, la Selección llegará a Estados Unidos con un déficit de minutos que podría ser determinante en la fase de grupos. La política deportiva de la federación está hoy bajo la lupa: se necesita gestión rápida para transformar la incertidumbre en competitividad.