Los números que Milei no puede esconder: 26 empleos registrados destruidos por hora

Los datos oficiales del Sistema Integrado Previsional Argentina lo dicen con claridad, y no admiten vuelta atrás: desde que Javier Milei asumió la presidencia, la Argentina pierde empleo registrado a un ritmo de 26 puestos por hora. No es una proyección ni una estimación de la oposición. Es la información que surge de los propios aportes que trabajadores y empleadores realizan al Estado.

Un informe de la Secretaría de Trabajo de la Nación, elaborado sobre la base del SIPA de la ARCA, expuso esta semana el alcance real del deterioro laboral. Solo en julio de 2026, el último mes con datos disponibles, se perdieron 15.500 puestos de trabajo registrados. De ese total, 12.700 corresponden al sector privado, que ya acumula 14 meses consecutivos de caída. Una tendencia que, lejos de revertirse, se profundizó: el promedio del último año marcaba algo más de 10 mil empleos privados destruidos por mes, y julio lo superó con holgura.

El número global desde el inicio de la gestión libertaria impacta con fuerza: 613.100 puestos de trabajo registrados menos entre noviembre de 2023 y julio de 2026. De ese total, 266 mil corresponden al sector privado. Lo que queda es la fotografía más cruda del modelo económico en curso.

La destrucción no fue pareja. La industria encabeza el golpe con 91 mil empleos menos, seguida por la Construcción con 64 mil bajas desde que Milei asumió, un sector que si se mide desde julio de 2023 acumula 91.600 puestos perdidos. El Comercio sumó 19.400 bajas, mientras que Transporte y Comunicaciones perdió 27 mil puestos y Hoteles y Restaurantes resignó 13 mil.

Para La Rioja, provincia donde la industria y la construcción son pilares del empleo formal y donde cada puesto de trabajo registrado tiene peso directo en las familias, estas cifras no son una abstracción estadística. Son condiciones de vida reales.

En este contexto, la respuesta del Secretario de Trabajo, Julio Cordero, ante la Cámara de Diputados fue llamativa. El funcionario sostuvo que “hay personas que no quieren trabajar en relación de dependencia” y que muchos prefieren la autonomía frente a un empleador con “potestad sancionatoria”. Una lectura que choca de frente con los propios datos oficiales: los monotributistas sociales cayeron 414 mil en el mismo período, los autónomos bajaron 1.300 en julio y los trabajadores de casas particulares registradas sumaron 1.100 bajas solo en ese mes.

El discurso de la libertad individual no alcanza para explicar la pérdida de 630 empleos registrados por día durante casi tres años de gestión. Los números están. Y hablan por sí solos.